Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Normal 0 21 MicrosoftInternetExplorer4 Es una iglesia de traza original gótica, si bien en el siglo XVIII se realizaron modificaciones y ampliaciones que transformaron especialmente sus volúmenes externos y la cubierta interior. Tiene una sola nave, con testero recto y capillas entre los contrafuertes, que al parecer fueron construidas en una segunda fase en alguno de los tramos de un claustro anexo, que formaba parte de un conjunto conventual con establos, bodegas y otras dependencias de las que todavía se pueden rastrear algunos restos. La torre se sitúa a los pies de la nave. El interior presenta una nave dividida en seis tramos por medio de arcos fajones en arco apuntado y cabecera plana. Se cubre con bóveda de cañón apuntado, construida en el siglo XVIII en sustitución de la original, que era de madera sobre arcos perpiaños; de la antigua techumbre solo se conserva una viga decorada con pinturas de estilo gótico lineal. En la nave se abrieron capillas laterales que se cubren con pequeñas cúpulas con linterna, salvo la situada en el tercer tramo del lado de la epístola. Se trata de la capilla gótica de Santa Lucía, que es el elemento de mayor interés de la iglesia; está cubierta con bóveda de crucería de nervios y capiteles historiados. Todo el interior presenta una profusa decoración pictórica fechada en 1719. En el exterior, la fachada sur conserva una cornisa de canecillos en forma de bocel pertenecientes a la fábrica gótica, que queda encajada en el muro de la ampliación barroca. La portada se abre en el muro de la Epístola, a la altura del quinto tramo de la nave, en arco apuntado y decorada con un apostolado de estilo esquemático. Está protegida por un pequeño pórtico. También deben destacarse dos piezas desaparecidas: la talla románica de la Virgen de la Carrasca y la de la Virgen de la Araña, realizada en alabastro, conocida gracias a una fotografía del Archivo Mora.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002